Centros escolares

Este perfil profesional adquiere un rol relevante para prevenir y resolver muchos de los conflictos que se registran en las aulas

La diversidad social y cultural presente en los centros educativos españoles es cada vez más compleja. Educación en valores, integración multicultural, planes de convivencia o programas de mediación son algunos de los aspectos sociales que deben atender día a día los miembros de la comunidad escolar. En este marco, la figura del educador social, por su formación y competencias, representa un importante papel como profesional capacitado para dar respuesta y soluciones a los conflictos y situaciones de riesgo que interfieren en el correcto desarrollo de la actividad formativa en los centros.

Hasta hace pocos años, el trabajo del educador social en nuestro país se ha desarrollado de modo preferente en el ámbito de la educación no formal. La formación de personas adultas, la intervención con grupos con dificultades específicas y las acciones socioculturales han sido algunos de los principales campos de actuación de estos profesionales. Sin embargo, en la última década, esta figura ha empezado a adquirir una posición relevante en un nuevo marco: los centros escolares.

Los problemas sociales y de convivencia, frecuentes en la actualidad en las aulas españolas, constituyen un contexto de trabajo adecuado para desarrollar las facultades y competencias en intervención socioeducativa que tienen estos especialistas. Su labor tiene una importancia destacada al apoyar el funcionamiento general del centro y facilitar el progreso académico de los estudiantes.

RESOLUCIÓN Y PREVENCIÓN DE CONFLICTOS

Castilla-La Mancha ha sido una de las comunidades pioneras en contemplar al educador social como parte integrante de la comunidad educativa y responder así a una demanda que estos profesionales reivindican desde hace tiempo. En la actualidad, Extremadura, Andalucía, País Vasco, Cataluña, Aragón y Baleares ya han desarrollado diferentes proyectos similares en la actividad de sus centros, en general, enmarcados en los departamentos de orientación escolar.

Las experiencias son positivas. La intervención del educador social es de especial ayuda, sobre todo, en centros educativos con altos porcentajes de población inmigrante o minoría étnicas, ubicados en zonas de riesgo por sus características económicas y sociales, así como en los colegios donde son regulares las situaciones conflictivas.

La aportación del educador social a los centros es global. Por una parte, son competentes para actuar en la prevención y solución de problemas de conducta del alumnado, como el absentismo escolar, violencia o xenofobia. Pero también pueden funcionar como agentes de intervención en la resolución y mediación de conflictos sociales que se desarrollen tanto en el entorno académico como en el familiar. Su preparación les capacita para elaborar y poner en marcha programas educativos extracurriculares que aporten a los alumnos una formación integral en valores cívicos y morales.

LABORES DEL EDUCADOR SOCIAL

Las funciones del educador social en los centros son diversas. Distintas comunidades destacan en su normativa algunas de las principales actividades que pueden desarrollar:

  • Seguimiento y control de las situaciones de absentismo, fracaso escolar y violencia.
  • Elaborar y evaluar los programas de convivencia del centro.
  • Colaborar en proyectos de educación para la salud o medioambientales.
  • Desarrollar programas de integración social para los alumnos con problemas de socialización.
  • Diseñar e implementar propuestas para fomentar las relaciones entre el centro y el entorno social y las familias.
  • Preparación de planes de formación en temas transversales para los padres de alumnos.
  • Atención individualizada a alumnos con dificultades de adaptación escolar.
  • Acogida y acompañamiento de estudiantes inmigrantes.
  • Organización de actividades de animación sociocultural que dinamicen los procesos de inserción social.
  • Creación de espacios de mediación de conflictos.

Violencia de género

La violencia de género tiene que ver con “la violencia que se ejerce hacia las mujeres por el hecho de serlo”, e incluye tanto malos tratos de la pareja, como agresiones físicas o sexuales de extraños, mutilación genital, infanticidios femeninos, etc.

Algunas definiciones:

Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada (“Artículo 1 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Naciones Unidas, 1994).

Susana Velázquez (2003) amplía la definición de violencia de género: Abarca todos los actos mediante los cuales se discrimina, ignora, somete y subordina a las mujeres en los diferentes aspectos de su existencia. Es todo ataque material y simbólico que afecta su libertad, dignidad, seguridad, intimidad e integridad moral y/o física.

 TIPOS DE VIOLENCIA:

Física. La violencia física es aquella que puede ser percibida objetivamente por otros, que más habitualmente deja huellas externas. Se refiere a empujones, mordiscos, patadas, puñetazos, etc, causados con las manos o algún objeto o arma. Es la más visible, y por tanto facilita la toma de conciencia de la víctima, pero también ha supuesto que sea la más comúnmente reconocida social y jurídicamente, en relación fundamentalmente con la violencia psicológica.

Psicológica. La violencia psíquica aparece inevitablemente siempre que hay otro tipo de violencia. Supone amenazas, insultos, humillaciones, desprecio hacia la propia mujer, desvalorizando su trabajo, sus opiniones… Implica una manipulación en la que incluso la indiferencia o el silencio provocan en ella sentimientos de culpa e indefensión, incrementando el control y la dominación del agresor sobre la víctima, que es el objetivo último de la violencia de género.

Dentro de esta categoría podrían incluirse otros tipos de violencia que llevan aparejado sufrimiento psicológico para la víctima, y utilizan las coacciones, amenazas y manipulaciones para lograr sus fines.

  •   Se trataría de la violencia “económica”, en la que el agresor hace lo posible por controlar el acceso de la víctima al dinero, tanto por impedirla trabajar de forma remunerada, como por obligarla a entregarle sus ingresos, haciendo él uso exclusivo de los mismos (llegando en muchos casos a dejar el agresor su empleo y gastar el sueldo de la víctima de forma irresponsable obligando a esta a solicitar ayuda económica a familiares o servicios sociales).
  •  También es habitual la violencia “social”, en la que el agresor limita los contactos sociales y familiares de su pareja, aislándola de su entorno y limitando así un apoyo social importantísimo en estos casos.

Sexual. “Se ejerce mediante presiones físicas o psíquicas que pretenden imponer una relación sexual no deseada mediante coacción, intimidación o indefensión” (Alberdi y Matas, 2002). Aunque podría incluirse dentro del término de violencia física, se distingue de aquella en que el objeto es la libertad sexual de la mujer, no tanto su integridad física. Hasta no hace mucho, la legislación y los jueces no consideraban este tipo de agresiones como tales, si se producían dentro del matrimonio.

A continuación, vamos a señalar las funciones que pueden ser desarrolladas por el Educador Social relacionado con el tema de la violencia de género.
Las funciones son las siguientes:
- Desde una perspectiva preventiva, la revisión de los contenidos de los libros de texto y materiales didácticos para la eliminación de un contenido sexista.
- Elaboración de proyectos de sensibilización sobre las relaciones sanas de pareja dirigido a jóvenes y adolescentes.
- Creación de campañas de concienciación dirigida a la sociedad en general.
- Asesoramiento a las mujeres víctimas de malos tratos para que creen su propia organización para la lucha contra la violencia.
- Información sobre los diversos recursos y prestaciones a disposición de las mujeres víctimas de violencia doméstica.
- Realizar informes e investigaciones relacionados con este fenómeno.
- Fomentar investigaciones y estudios acerca de las causas y consecuencias de la violencia contra las mujeres, así como sobre el conocimiento de los niveles de tolerancia que existen en la sociedad.
- Acercar a todas las mujeres la información sobre los derechos que las amparan, con especial atención a mujeres del ámbito rural, discapacitadas y aquellas pertenecientes a colectivos más desfavorecidos.
- Sensibilizar a la población masculina de la necesidad de contribuir a promover una sociedad más igualitaria entre mujeres y hombres
- Abrir un espacio de reflexión y análisis en el profesorado, el alumnado y las asociaciones de padres y madres sobre la construcción y transformación de las relaciones de género para ayudarles a identificar y prevenir las desigualdades, las dependencias y las situaciones de violencia.
- Ofrecer formación al profesorado sobre las distintas manifestaciones de la violencia de género: sus causas y sus consecuencias
- Realizar trabajos de investigación que detecten y analicen la violencia de género en los Centros Educativos
- Ofrecer formación continua a los letrados y letradas de los turnos de oficio para su especialización en violencia de género
- Elaborar itinerarios de acompañamiento para el acceso al empleo por cuenta ajena
- Facilitar el autoempleo de las mujeres víctimas de violencia de género mediante el asesoramiento, formación y acompañamiento
- Contribuir a la autonomía de las mujeres y sus hijos e hijas que salen de una situación de malos tratos
- Proporcionar formación continua a las/os profesionales, para garantizar la calidad en la atención a las mujeres que han sufrido violencia

Adolescentes en conflicto con la ley penal

En las intervenciones educativo sociales dirigidas a adolescentes en conflicto con la ley penal conviven  dos caras opuestas: el control social institucional y la educación social. Muchas veces tal paradoja no se hace presente ya que falta una de las caras, en general la educativa. Es necesaria esa doble visión, esos supuestos opuestos que deben procurar reunirse, primero manteniendo un equilibrio, para que luego este se rompa hacia lo educativo social. Estas intervenciones no deben tener un efecto moderador sobre el sujeto, sino que deben plantearse con las características de conservación y de cambio. Conservación en el sentido de adoptar las pautas de convivencia de la sociedad en que nos toca vivir, y cambio como opuesto a la adaptación servil y como reformulación de los proyectos de vida, tendiente a disminuir los niveles de vulnerabilidad al sistema penal, aumentando la vigencia de sus derechos ciudadanos y potenciando las instancias de inserción comunitaria.

 LA ACCIÓN EDUCATIVO SOCIAL DE LA LIBERTAD ASISTIDA:

Refiriéndose a la acción educativo- social que se lleva acabo con adolescentes de 14 a 18 años que derivados por el Poder Judicial cumplen la sanción de libertad asistida.

En ese sentido entendemos a la libertad asistida como una sanción de carácter educativo-social dirigida a adolescentes que han cometido infracción a la Ley Penal, ejecutada desde el marco de la vida cotidiana del adolescente, que mantiene el goce de la libertad, desarrollando su vida integrado a un medio familiar.

Con el objetivo de desarrollar este concepto, y con fines analítico, abordaremos sus tres componentes esenciales.

Sanción: la libertad asistida es una respuesta a un acto infraccional de un adolescente donde necesariamente se produce la restricción de ciertos derechos.

Carácter educativo-social: la sanción no tiene un carácter punitivo en el sentido de infringir algún tipo de dolor, sino que implica una propuesta educativa social tendiente a propiciar la inserción social del individuo y su circulación por los diferentes ámbitos variables y sociales amplios.

Vida cotidiana: Toda acción educativa intencionada parte de la evaluación de las necesidades educativas del sujeto de la educación, en este caso con especial énfasis en el conocimiento de su cotidianeidad. Por ello debemos tomar en cuenta, el adolescente mantiene su libertad ambulatoria, sólo restringida por la concurrencia a entrevistas en nuestra sede. Pero de hecho continúa en su hogar, con los estímulos y relaciones cotidianos. La relación educativa surgida, será una ruptura de su rutina. Ya que en esas entrevistas con su educador se quebrará su cotidianidad  problematizando su esquema rutinario, con el fin de introducir la reflexión y la critica como instrumentos que mediaticen la acción.

De manera que un proceso que aspire a una acción educativa que ofrezca oportunidades de cambio, y no el mero control, implica que el educador destine particulares esfuerzos en propiciar la consolidación de una relación educativa basada en el interés del sujeto y su participación. De no producirse la relación educativa, difícilmente podrán transmitirse contenidos y menos podrá apropiarlos el sujeto de la acción. Sólo obtendremos cierto control y en el mejor de los casos un refuerzo temporal sobre las consecuencias negativas de las acciones ilegales –moralización-, quedándonos con un rol de observancia de la decisión judicial.

 OBJETIVOS DE LA ACCIÓN:

Los objetivos de la acción educativa son básicamente dos:

  1. Responsabilización por la infracción cometida, que implica asumir las cosas que le sucedieron, reflexionar críticamente acerca de la infracción, sus implicancias tanto para él, cómo para la víctima. Ese asumir importa una toma de conciencia reflexiva, proyectar las consecuencias de los actos para poder optar. Y llevado a un extremo, aunque dicha opción sea el cometer un delito, que pueda comprender las consecuencias y responsabilidades de tal opción.
  2. Ofrecer una oportunidad de participar de un proceso educativo que apunte al desarrollo de sus potencialidades, la autoestima, la autonomía, así como tienda a disminuir su vulnerabilidad al sistema penal. Esta es la propuesta educativa que implica ofrecer una oportunidad de cambio, para que el propio joven pueda ser actor y director de ese proceso.

Existe en este punto un problema importante, ya que en la educación social ni los contenidos, ni la técnicas, ni la didáctica están demasiado desarrolladas o reguladas. Por lo que quedaría librada al criterio, la formación o ganas de cada educador. Este no es un problema exclusivo del trabajo con adolescentes responsables de infracciones a la ley, sino un déficit actual de la disciplina.

La idea que guía la acción es la de presentar información nueva, dar oportunidad de conocer nuevos elementos culturales que sirvan al sujeto para hacer un ejercicio más libre en sus elecciones vitales. Pudiendo tener al menos algunos elementos que le permitan analizar reflexiva y críticamente sus elecciones, así como las eventuales alternativas posibles.

 ETAPAS DE LA INTERVENCIÓN:

Esta división de la intervención en diferentes etapas tiene un fin puramente analítico, ya que no podemos pensar en una ejecución tan esquemática. Es un marco, una guía que orienta la acción educativa, estableciendo un orden una secuencia general, que será personalizada en cada acción especifica que se realiza junto al adolescente.

Los pasos que se queden seguir es una intervención, desde la derivación judicial, hasta el egreso del adolescente del programa, en una descripción general que no pretende ser un programa rígido y estructurado que se debe seguir a pie juntilla, puede ser:

1. Entrevista en sede judicial, el encuadre de la intervención.

2. Evaluación de la situación personal y familiar, así como de las necesidades educativas. Trabajo de responsabilización por la infracción.

3. Presentación de la evaluación al equipo de trabajo y definición de las estrategias básicas de la intervención.

4. Trabajo educativo partiendo de los intereses y metas del o la joven. Apoyo y seguimiento del logro de las metas.

5. Preparación y concreción del egreso.

La intervención procura desarrollar estrategias de transmisión de contenidos que se van construyendo y mejorando de entrevista a entrevista, adquiriendo cierto formato estándar que sean eficaces en el trabajo con los jóvenes. El abordaje de los contenidos es un vehículo apropiado para que el joven adquiera “herramientas culturales”. En ese sentido las estrategias de búsqueda de empleo, el apoyo para la formación laboral o educación formal, la adquisición de habilidades sociales, el desarrollo de la conciencia crítica, etc., son esenciales para su inclusión. La responsabilidad del educador es transmitir con éxito el contenido cultura considerado útil, y estará en manos del joven apropiarse de esos contenidos. Dichos contenidos implican una oferta hacia el joven en el marco de la concreción de sus proyectos, no aplicados como paquete, sino tomando en cuenta su individualidad y opinión

LOS CONTENIDOS EDUCATIVOS:

Respecto a los contenidos de la educación son varios los autores que desde la pedagogía, la psicología de la educación, etc., aportan elementos interesantes, sobre los cuales basarse. En el mismo sentido hay algunos desarrollos específicos de los contenidos de la educación social, que se utilizaran como guía.

 Violeta Núñez plantea  que “la dimensión verdaderamente creativa en la educación social está tanto en el planteamiento de contenidos valiosos en el contexto social amplio (esto es, que respondan a la actualidad cultural y a las exigencias de lo social), como en saber transmitir dichos contenidos, de manera tal que los sujetos puedan realizar un verdadero trabajo de apropiación de éstos”.

Producto de la experiencia en el trabajo educativo con jóvenes responsables de infracciones a la ley penal se definen las siguientes áreas de contenidos y algunos contenidos que las integran:

Identidad: esta área de acción educativa es clave ya que implica su reconocimiento como persona con derechos. Así el reconocimiento de la identindadpersonal, apoyo para la tramitación de documentación (cédula de identidad, partidas de nacimiento, etc.), inscripción en el registro o reconocimiento de los padres, son temas fundamentales para el trabajo con los jóvenes.

Derechos: Los derechos representar contenidos concretos que hacen a la difusión y formación en torno a los derechos humanos en general y los de la niñez y adolescencia en particular. Por otro lado se trata también de un conjunto de contenidos que “hacen” y atraviesan a todos los demás. Así mismo forman parte del marco referencial del educador, como soporte ético y como guía de la acción educativa.

Educación y Capacitación: un alto porcentaje de la población atendida ha desertado o expulsado del sistema educativo, tanto a nivel de Primaria como de Secundaria, incluyendo también casos de jóvenes analfabetos.

En función de ello, esta área de contenidos tiene una especial relevancia. En ella los contenidos que generalmente se proponen para el trabajo con los jóvenes son: el apoyo para la inserción en el sistema educativo formal; la alfabetización; orientación en las distintas opciones de capacitación en oficios; utilización de recursos comunitarios relativos a la formación (coordinación con instituciones y talleres de capacitación); “desarrollo de estrategias de estudio; búsqueda de estrategias de complementariedad del desarrollo de los cursos escolares”.

Habilidades sociales: se define a las habilidades sociales como el “conjunto de conductas emitidas por el individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de este individuo de un modo adecuado a la situación, respetando esa conducta en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas”.

Dentro del área de habilidades sociales se abordan con mayor frecuencia las siguientes sub-áreas:

  • Comunicación: desarrollo de habilidades verbales, no verbales, y de interacción personal.
  • Desempeño social autónomo: motivación para la circulación social y la interacción social con otros sujetos, así como la utilización de diferentes servicios que se encuentran en la comunidad –policlínicas, instituciones educativas, espacios de recreación y deporte, expedición de distintos documentos, etc.
  • Reflexión sobre las emociones: analizar desde su experiencia lo que siente, sus reacciones frente a diferentes hechos, a fin de reflexionar sobre situaciones cotidianas, pudiendo desarrollar ciertas estrategias de previsión.
  • Pensamiento Crítico: a diferencia de la adaptación acrítica o pasiva, es necesario desde lo educativo instrumentar una estructuración de contenidos que fomenten la reflexión a fin de que el sujeto no tome la realidad como “normal” sino que tienda a cuestionarla y así vaya formando un pensamiento crítico. Asimismo es clave el “desarrollo de las capacidades críticas y reflexivas del sujeto en torno a situaciones sociales (prensa, conflictos, publicidad, vida cotidiana, etc.)”.
  • Convivencia: abordaje de distintas estrategias de resolución de conflictos interpersonales; así como el “desarrollo de mejores posibilidades relacionales grupales y sociales”.

Laboral: el área laboral es un reclamo constante de los y las adolescentes y jóvenes, no podemos descontextualizarlo de la situación social del país, miles de sub empleados o intentando “sobrevivir” en múltiples actividades informales (recolección y clasificación de residuos, limpiando parabrisas en las esquinas, vendiendo en los ómnibus, etc.).

Los contenidos abordados con mayor frecuencia son: orientación y apoyo para la búsqueda de empleo; realización de cartas, currículo para solicitar empleo; conocimiento y reflexión respecto a las reglas del mundo del trabajo, los derechos, las responsabilidades; desarrollo de distintas estrategias para el ingreso al mercado laboral.

Recreación y deporte: con el objetivo de “mostrar el mundo” y de propiciar la circulación social, se organizan diversas salidas recreativas al cine, teatro, estadio, etc.. Por otro lado se motiva la participación de los y las adolescentes en diferentes espacios, clubes juveniles, plazas de deportes, grupos de recreación, equipos de fútbol, artes marciales, etc.

Salud: esta área de contenidos involucra dos componentes:

  • Lo relativo a información sobre la promoción de formas de vida saludable; higiene y salud bucal; sexualidad, enfermedades de transmisión sexual, métodos anticonceptivos; consumo de sustancias psicoactivas; hábitos de higiene personal, etc.
  • Lo relativo a la utilización de servicios de salud; obtención de la documentación para asegurarse la atención médica (carnet de asistencia y salud); conocimiento de los servicios de atención a los que puede recurrir, etc.

Estas áreas de contenidos no se plantean como un “paquete” a ser aplicado de forma rígida, sino que ofician de guía para orientar la acción educativa que lleva adelante el educador junto a el o la joven, para ello se parte de una evaluación de sus necesidades educativas a fin de poder personalizar una propuesta acorde a sus intereses, necesidades y deseos.

Los contenidos deben ser significativos para el joven, dotados de sentido. Para ello se parte de lo conocido por él o ella, para desde allí caminar hacia rumbos diversos e inciertos, intentando rescatar la esperanza de un cambio posible, que en definitiva procure una vida mejor para el educando.

Desde lo que el joven conoce debemos ir más allá, ya que no hay educación en quedarse en lo sabido, siendo impostergable la búsqueda de nuevos aprendizajes, y la resignificación de lo conocido. Por otro lado debemos tener claro, como educadores, que toda transmisión de contenidos implica transmisión de valores y de ideología, ello nos debe motivar para plantear contenidos que promuevan la solidaridad y la conciencia crítica de los sujetos.

No es deseable, ni siquiera posible por suerte, escribir el proyecto de vida –destino- del sujeto de la educación, sino tan solo ofrecerle algunas herramientas de la cultura para que pueda, si lo desea, asirse de ellas en algún momento de su vida. La responsabilidad del educador es la de transmitir con éxito el contenido cultura considerado útil, es decir que favorezca el ejercicio de sus derechos, y será decisión del o la joven optar por ello o inclinarse por una forma alternativa de alcanzar recursos para cubrir sus necesidades y satisfacer sus intereses.

Salud Mental

Según la OMS, un 20% de la población va a sufrir a lo largo de la vida un trastorno de salud mental, desde el 2000 hasta el año 2010. Una buena salud mental es esencial para mantener una vida activa, mantener relaciones sociales y vivir adaptándose a los cambios propios de la vida; por tanto el buen estado de salud mental favorece la comunicación, el crecimiento personal y la integración en la sociedad.

En la etapa prepuberal y adolescente es fundamental un buen desarrollo cognitivo, afectivo y conductual del ser humano, necesario para el paso a la vida adulta. Durante estas etapas evolutivas ocurren cambios dentro de la normalidad aunque en otras situaciones se trata de problemas de salud mental relacionados con alteraciones del pensamiento, del estado de ánimo o del comportamiento.

Los adolescentes son un colectivo muy especial, en esta etapa evolutiva coexisten y se alternan conductas infantiles con otras que empiezan a ser de adulto. Comprender la adolescencia requiere un enfoque multidisciplinar, ya que además de los cambios psicológicos y biológicos incluidos, también las interacciones grupales e interpersonales son los inicios del intento de independencia con respecto a la famila.

Existen diferentes dispositivos donde se tratan clínicamente los problemas de salud mental, ya sea de tipo ambulatorio u hospitalario. Concretamente, uno de los servicios en que se atienden estos problemas de salud de una forma global y con un enfoque multiprofesional son los hospitales de día para adolescentes (HDA).

Los objetivos fundamentales de este dispositivo son conseguir la mejoría clínica o remisión de los síntomas, favorecer la reinserción en el medio sociofamiliar e incidir en la mejora del pronóstico de la enfermedad.

Desde la perspectiva de la educación social o del profesional educador nos centraríamos en trabajar la capacidad de inserción en el medio social y familiar del paciente, por tanto uno de los principales objetivos educativos es mantener o propiciar la inserción de los adolescentes en el ámbito comunitario, ya que esto va a posibilitar la función reeducadora y aumentar las habilidades sociales del individuo.

Los tipos de patologías que se atienden en este dispositivo son fobias graves, trastornos obsesivos compulsivos, trastornos psicóticos que cursan con inhibición o exaltación, trastornos de personalidad, trastornos límites y trastornos conductuales, entre otros.

Por tanto, el tratamiento de estas patologías se realiza de forma multidisciplinar y se cuenta con psiquiatras, psicólogos, educadores, personal de enfermería, etc.

El papel del educador social en este medio se centra en la evaluación previa y con ello se clasifican y delimitan las conductas que presenta el paciente, el diagnóstico clínico lo realizan los profesionales de la psiquiatría y de la psicología basándose en la observación clínica de la conducta del menor, a partir de la cual éstas se categorizan.

Como cualquier otra intervención, la intervención educativa precisa una evaluación del problema y un análisis de necesidades de educación del menor (que además de al chico o chica atañe también a su entorno social), por ello se realiza un diagnóstico educativo lo más correcto posible.

El método de trabajo de un educador en un HDA, se basa en distintas técnicas, entre ellas: la observación directa, la observación indirecta, entrevistas, cuestionarios, informes, escalas y técnicas de dinámica de grupos entre otras.

El rol del educador en este medio tiene una función terapéutica a través de la relación personal que se establece con los pacientes y mediante las herramientas que proporcionan los talleres que se organizan.

Para cada uno de los pacientes ingresados se planifica un programa terapéutico individual, que se construye conjuntamente por el equipo y se desglosa en tres vertientes de trabajo:

a) actividad psicoterapéutica (individual/grupal/familiar)

b) actividad educativa terapéutica (talleres coordinados por educadores)

c) acctividad académica (adaptación curricular personal)

El ámbito de la salud mental es bastante desconocido para la pedagogía social. Continuamente se producen situaciones, en nuestras comunidades, de falta de integración de las personas que sufren enfermedades mentales, por ello es necesaria una especialización de la educación en este ámbito ya que su intervención resulta terapéutica, conjuntamente con el resto de profesionales que los atienden.

Como ya sabemos, la educación social tiene como finalidad la rehabilitación y reinserción social de personas en situación de riesgo o en exclusión social. Es importante destacar las características personales de los educadores de este ámbito:

  • Son profesionales que entienden y se adaptan continuamente a las necesidades y a los problemas de los pacientes a quienes atienden.
  • Intervienen desde el campo educativo mediante el trabajo en equipo, con formación continuada y siendo capaces de gestionar sus propios recursos.
  • Son autónomos y responsables y conscientes de las limitaciones de su actuación.

La educación social amalgama un conjunto de saberes que tratan sobre un objeto determinado y que confluyen en lo pedagógico y lo social; es difícil establecer un límite que defina claramente cual es la función y el ámbito de actuación de un educador.

Las competencias del educador de salud mental tienen todavía que delimitarse, ya que se va haciendo continuamente y progresivamente, de acuerdo con los estudios que se realizan sobre este campo y teniendo en cuenta la reflexión que realizamos los propios educadores de nuestra práctica.

El educador de salud mental realiza sus funciones en un medio interno, lo hace bajo una filosofía institucional, lo que influye en su quehacer cotidiano, en la orientación de sus objetivos, en los pacientes con quienes se relaciona, en los planteamientos de trabajo y en la autonomía con que lo haga.

En este medio el educador puede desarrollarse profesionalmente y profesionalizarse llevando a cabo proyectos educativos adaptados a cada paciente mediante la promoción de actividades, programación de acciones educativas para la integración social, atención a las familias de los pacientes, elaboración y supervisión de objetivos, coordinación de actividades con otros centros, participación en proyectos comunitarios locales o internacionales, coordinación de los servicios estableciendo criterios y prioridades, derivación de pacientes a otros servicios, realizando el seguimiento y evaluando los resultados educativos junto con el equipo de profesionales con el que trabaja, y un largo etcétera que puede hacer de la intervención educativa en este ámbito una parcela importante de la educación social. Como el HDA con su presencia hay una contención sobre el chico o chica que necesitan esa puesta de límites, es importante en la acción del educador para conseguir esa contención.

Para finalizar, y a modo de conclusión podríamos decir que las funciones del educador en este medio deben estar orientadas hacia la detección de los problemas de índole social que afectan a los pacientes, mediante la relación de confianza y la promoción de cambios y mejoras en coordinación con otros servicios y recursos existentes para el beneficio y la reinserción social de los niños y adolescentes con problemas de salud mental.

Educación y Formación de adultos

Educación de adultos, todo programa de aprendizaje organizado y desarrollado para dar una respuesta apropiada a las necesidades de los adultos. Normalmente, los adultos necesitan compatibilizar el estudio con otras responsabilidades familiares y laborales; aportan una enorme diversidad de experiencias a sus estudios y estudian voluntariamente. La educación de adultos es un término inclusivo que cubre todo tipo de educación y actividades de formación para adultos —formal e informal—, ya se ofrezca en escuelas, colegios, universidades, organizaciones voluntarias, industria o servicios públicos.

PROPÓSITOS DE LA EDUCACIÓN DE ADULTOS

Los propósitos de la Educación de Adultos, están en relación con las características de un país en el cual una gran mayoría vive en condiciones de desventajas en el orden económico, político y social.

En ese sentido, la Educación de Adultos persigue contribuir a la elevación de los niveles de desarrollo de la sociedad en sus múltiples aspectos, y al bienestar general de la población adulta que ha estado marginada parcial o totalmente de los servicios educativos formales y no formales.

Para lograrlo se propone:

  • Ofrecer a la población adulta una educación acorde con las características y necesidades del desarrollo nacional y local.
  • Coordinar las acciones de los diferentes organismos e instituciones que ofrecen educación de adultos, para su mejor aprovechamiento y para evitar la dispersión y duplicidad de esfuerzos.
  • Articular la labor de educación de adultos con las acciones que realizan los otros sectores sociales comprometidos con el bienestar general, con el fin de proporcionar una educación integral.
  • Ofrecer a la población adulta la oportunidad de lograr un mayor desarrollo de sus potencialidades, a través de un aumento en su nivel educativo y cultural, de manera que pueda mejorar sus condiciones de vida y su grado de autorealización.
  • Ofrecer a las comunidades la oportunidad de disponer de programas de educación permanente, que puedan ser aprovechados tanto por los que ya participan de estos programas como por los que aún están fuera, así como también por los egresados de distintos programas.

 CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LOS EDUCADORES SOCIALES EN ESTE ÁMBITO:

  • Perfil integrado principalmente por mujeres con una media de edad elevada y que no se consideran educadores sociales.
  • Tienen la formación académica más elevada de todos los perfiles y está relacionada con la educación.
  • Son los que llevan más tiempo trabajando como educadores. Están contratados como maestros o profesores, por empresas públicas, con contratación fija y un salario elevado.
  • Realizan funciones formativas y compensatorias. Dedican mucho tiempo a la intervención y poco a la observación y evaluación. Es el perfil que trabaja con menos profesionales diferentes (pedagogos, psicólogos, asistentes sociales…).
  • Piensan que es su profesión definitiva. Proponen como ámbitos de futuro profesional la educación de adultos y la interculturalidad. Puntúan alto el aumento de recursos y los cambios políticos como forma de mejorar la intervención.
  • Conocen poco alguna asociación y, en general, están poco asociados. Es el grupo que indica menos servicios que habría de ofrecer una asociación. El interés en una asociación es compartir experiencias.

Drogodependencia

FACTORES DE RIESGO DE DROGODEPENDENCIA:

La adolescencia es una edad de riesgo que puede llevar al consumo de drogas porque aún no se han desarrollado los mecanismos internos adecuados para la maduración, aunque no todo inicio se produce por la falta de recursos emocionales, también son sensibles a la presión social.El adolescente en su búsqueda de identidad es sumamente influenciable por los medios de comunicación y sobre todo por la pandilla. El grupo de amigos es un claro instigador al consumo. El joven pasa mucha parte de su tiempo en bares, pubs, discotecas… donde el alcohol se presenta como algo habitual asociado a integración y disfrute.Diversos estudios han constatado que los hijos varones de padre alcohólico son una población de mayor riesgo de alcoholismo, pero llegado a este punto cabría preguntarse si ese riesgo se deriva del «modelado» que ejerce el padre alcohólico sobre el hijo o si se debe a la propensión genética, teoría que se basa en el déficit de serotonina que las personas bebedores presentan; la bebida corrige esa deficiencia actuando sobre el metabolismo de ese neurotransmisor acelerando su actividad, de esta manera el consumidor se encuentra bien cada vez que bebe y lo sigue haciendo para mantener ese bienestar perpetuando un ciclo de adicción.
Existen una serie de factores personales y familiares que predisponen al alcoholismo; no se han de tomar como hechos aislados sino que varios factores van a potenciar la probabilidad del consumo. Diversos investigadores han descubierto el fenómeno de «escalada» que explica el proceso por el cual el joven va añadiendo drogas sucesivamente a su consumo. Mantener una actitud positiva hacia el consumo tanto por parte de padres como de hijos consumidores, la conducta antisocial precoz, el consumo antes de los 15 años, la disponibilidad de la sustancia, frecuentar compañías que consumen, el poco compromiso con actividades académicas o laborales, la ausencia de apoyo familiar tanto por una disciplina autoritaria y represiva como por una educación caracterizada por la indiferencia parental en cuanto a los problemas del
hijo, incomunicación…

El alcohol se distribuye mejor y enlentece su eliminación con el tejido adiposo, tejido que se ve aumentado en las mu

jeres y los ancianos, por ello la tolerancia es menor en estos grupos y los efectos son mayores a dosis más bajas. El aislamiento social, la pérdida de seres queridos, aumenta en el anciano la probabilidad de consumo. Muchas veces el problema se oculta detrás de otras complicaciones somáticas que el pr
ofesional descubre después de un historial de caídas, múltiples fracturas, estados de desnutrición y confusión.

En el mundo laboral se aboga en los últimos años y con más interés que nunca por gozar de medios que posibiliten un ambiente de trabajo más sano. Sin embargo, existen factores como el estrés, riesgo laboral, turnicidad, largas jornadas, frío… El trabajador puede bus

car en el alcohol un modo de entrar en calor o un medio de soportar las condiciones de estrés de la jornada. El alcohol producirá un falso calentamiento, somnolencia, reducción de la atención, etc., incrementando el riesgo de accidente laboral tan en boga en los últimos años. Si a ésto se le une que en los centros de trabajo existen máquinas expendedoras de bebidas y bares, las posibilidades de consumo aumentan.
En ocasiones el alcohol es utilizado como mediador social y facilitador del éxito en el trabajo como ocurre en el sector comerci
al. Por otro lado, cuando la actividad laboral ha de realizarse lejos del lugar de residencia de la familia y amigos, se recurre más al alcohol para «pasar» las horas.

FUNCIÓN DE LOS PADRES, PROFESORES Y EDUCADORES

El papel de los padres es decisivo, no sólo como educadores, a través de la administración de refuerzos y castigos correlacionados a determinadas conductas, sino también como fuentes de modelado para sus hijos, quienes tendrán la visión de determinados estilos de vida que p

robablemente terminará adoptando en el futuro.

En la familia se vive, se crece, se está individualmente y como miembro del grupo, adoptando determinados roles (padre, hijo, hermano…) pero hay que entender que la familia no sólo puede actuar como «formador» sino que también puede actuar como «deformador» aparentando una estabilidad detrás de la cual se están generando miembros enfermos.

A la familia se le ha concedido el poder del altruismo cuyo fin principal es el bien de sus miembros, pero la disciplina llevada a cabo bajo ese propósito ha de ser una disciplina razonada, ni exageradamente autoritaria y represiva ni demasiado permisiva que degenere en unos padres emocionalmente alejados de sus hijos.

Es importante fomentar una actitud crítica de los hijos ante el alcohol pero para ello es necesario partir de unos buenos cauces comunicativos. Hay que tener en cuenta que en muchas familias el alcohol es un factor presente en las comidas, en este caso hay que diferenciar el consumo ocasional del habitual y abusivo y así hacerlo comprender a sus miembros para que no pasen los límites.

Se ha comprobado que una educación afectiva basada en la aceptación y confianza aumenta la autoestima del adolescente y con ello se facilita su integración en el sistema familiar de modo que no precise recurrir a otros grupos buscando el afecto que no percibe en la familia.

Ya se ha insistido en el papel preponderante que ejercen los padres como protectores de los hijos frente a las drogas, se les suele culpar de muchos, sino de todos, los trastornos a este nivel, pero a los padres no se les educa, y ser padres es un tarea ardua que requiere no sólo querer sino también formación. No se puede pretender que sean formadores quienes no son formados.

La escuela a través de cursos formativos o las Escuelas de Padres y Madres puede no sólo educar sino hacer que éstos se impliquen en tareas educativas para lograr como fin último un cambio de actitudes en sus hijos. Se ha comprobado que a pesar de que los padres en

general suelen estar dispuestos, muy pocos se muestran participativos, siendo las madres las más colaboradoras.

En su papel preventivo los padres, para informar, han de partir de unos conocimientos de sí mismos y de sus hijos, de sus actitudes, de los posibles cambios de comportamiento (más aislamiento, agresividad, cambio de amigos, problemas escolares) que puedan indicar un posible consumo.

Varios autores aconsejan una intervención precoz ya al final de la Educación Primaria, momento en que el adolescente toma contacto con las drogas institucionalizadas, pero la prevención no sólo va dirigida a informar, pues se pretende un cambio de actitudes; así las charlas y campañas informativas, van a aportar unos conocimientos que no siempre van acompañados de un cambio de conductas. Sería acertado implicar a los jóvenes en esas campañas preventivas, hacerlos agentes activos del cambio, fomentar una actitud crítica ante la droga y en particular las drogas institucionalizadas como el alcohol. Crear un clima de buena relación entre alumno y profesor y por supuesto evitar la disponibilidad del alcohol en el centro. Disponer de servicios de apoyo, equipo psicopedagógico, sanitarios, asociaciones juveniles, ofrecer alternativas

Otro punto importante a adoptar por profesores y educadores es el entrenamiento en habilidades sociales. Se tiene conocimiento de que existen unas características personales específicas en el joven consumidor: La baja autoestima, la intolerancia a la frustración y por lo tanto la facilidad que tiene en recurrir al alcohol u otras drogas para olvidar los problemas, facilitar las relaciones y sentirse mejor. Ofrecer otras alternativas de respuesta ante los problemas es tarea de padres, profesores y educadores. Dentro de las aulas, la técnica de role-playing pueden ayudar en este entrenamiento para adoptar conductas más adaptativas ante los problemas. También es tarea del educador implicar a los padres en el proceso educativo y coordinarse con el alumnado para establecer las bases de una buena prevención. de ocio y tiempo libre que no incluyan la bebida. Es común entre los jóvenes la creencia de que si no beben no se divierten.

Paralelamente al papel que el educador del aula, el educador de calle tiene una función en prevención manteniendo un

contacto quizás más directo con los grupos de riesgo. Para él, el aula es la calle y está en sus manos hacer que la calle no sea un lugar de riesgo. Hacer de los barrios un espacio educativo donde se fomente el tiempo libre y ocio frente al aburrimiento y frustración propias de los jóvenes consumidores.

Impulsar la presencia del educador de calle y animadores juveniles en el barrio, contribuyendo a ofrecer alternativas de ocio, acercando a los jóvenes a charlas, actividades de lectura, radio, teatro, cine de barrio, promover actividades en casas de la juventud, asociaciones juveniles, vecinales. Crear lugares que ganen protagonismo frente a las discotecas y bares, lugares donde los jóvenes ocupan la mayor parte del tiempo en actividades de relación social, creativas, divertidas, saludables…

CÓMO SE RECONOCE Y SE COMBATE UNA ADICCIÓN:

Aunque todas las adicciones son nocivas, tanto para la persona adicta, como para los que le rodean, hay algunas que se reconoc
en y se combaten más fácilmente que otras.

Los factores de personalidad tienen un peso dentro del desarrollo de la adicción. La baja autoestima y la intolerancia a la frustración, tanto por parte de la familia, como del adicto, pueden empeorar la situación de forma alarmante.

Uno de los mayores problemas para el estudio y el tratamiento de este mal tan difundido, en la actualidad, es la creencia de que quie

n lo padece es una persona viciosa, inmoral, incapaz de controlar sus emociones e instintos, y digna de desprecios o rechazo, cuando es precisamente a través de la compresión y el apoyo de quienes lo rodean como puede encontrar la fuerza necesaria para su recuperación.

La rebeldía de los adolescentes se puede manifestar de diversas formas, pero lo realmente grave es cuando esta rebeldía se manifiesta a través de alguna adicción que puede destruir sus metas, anular sus motivaciones, los aniquilan neurológicamente o directamente los mata. Durante esta etapa de la vida, caracterizada por los notables cambios que provoca el desarrollo tanto físico como emocional, los jóvenes experimentan periodos de depresión durante los cuales, en el caso de tener acceso a drogas y experimentar su uso como parte de un patrón de comportamiento seguido por el grupo al que pertenecen, pueden adquirir una adicción.

Es muy importante, por lo tanto, que los padres, en esta etapa de la vida, estén muy pendientes de sus hijos, que se hable con ellos sobre el tema, que se les deje claro que la adicción es una enfermedad, pero que puede prevenirse si el adicto en potencia se mantiene alejado de factores de riesgo, como el consumo del alcohol y drogas.

Los hijos o las personas adictas necesitan saber que pueden confiar en sus padres. Para iniciar una charla a fondo es positivo que el adicto relate aquello que considera que no es correcto en otros de su propia generación, que perciba que hay diferencias entre los hábitos ajenos y los propios. El diálogo por parte de la familia es primordial; escuchar es fundamental, tratar que el diálogo no se convierta en discusión, e intolerancia, siempre se está a tiempo, siempre hay una nueva oportunidad para comenzar de nuevo.

Para las personas adictas, en este caso los hijos, es importante que:

- La preocupación paternal y/o maternal va más allá, que realmente les interesa su futuro y son responsables de su propia vida.- Perciban que las metas que los padres, proyectan en ellos, no son para el beneficio de los adultos, ni para el que dirían.

- No basta la inteligencia, sino que también la voluntad.

- Es importante discernir entre lo que está bien y lo que está mal.

Por todo ello, es primordial que los padres estén convenientemente informados, de cuáles son las incertidumbres, contrariedades, y cuestionamientos que los hijos tienen en las distintas etapas de su desarrollo:

- Que sepan cuáles son las señales que les envían cuando necesitan ayuda y comprensión.

- Que exploren e investiguen sobre las drogas, el alcohol y los desequilibrios modernos, para poder prepararse y preparar a los chicos adecuadamente, previniendo las causas, y decidir valientemente y acertadamente ante las consecuencias.

- Hacerles notar que les interesa tanto su presente como su futuro y que, anhelan lo mejor para ellos.

- Colaborar ante los problemas de los jóvenes con la escuela, los profesionales, las diferentes campañas existentes, etc.

FACTORES INTERNOS Y SOCIALES COMO DETONANTE:

Factores internos y sociales son el detonante para que niños y jóvenes penetren en el mundo de las adicciones. La prevención e

La desintegración familiar es uno de los principales factores que influyen para que los niños y jóvenes sean presa fácil de las drogas y, es probable que, al no sentirse identificados con su propio hogar, tiendan a integrarse en grupos de personas en los que en muchos casos, para ser aceptados, se ven obligados a consumir sustancias tóxicas.nfocada a la exaltación de valores, la confianza y el diálogo continuo se perfila como una solución viable para detener la alta incidencia.

Manuel González Oscoy, catedrático de la Facultad de psicología de la UNAM, explica que el abandono que sufren los jóvenes por parte de su familia, los orilla a buscar compañía en otros medios donde se ven presionados por esos mismos grupos externos para probar las drogas: «La soledad que enfrentan los chicos de ahora como consecuencia de que ambos padres salen a trabajar, aunado a la falta de información sobre los serios daños que las drogas causan en el organismo, influyen para que busquen en las adicciones una fuente de escape a los problemas que enfrentan. En nuestro medio es muy fácil conseguir cualquiera de ellas, hay mayor oferta y esto es otro factor determinante para que los índices de drogadicción hayan alcanzado máximos históricos».

Según el especialista, el ser humano tiende a repetir el modelo de vida familiar, por lo que destaca la importancia de que los padres eviten este tipo de conductas dentro y fuera del hogar. Si un niño lo vive dentro del hogar difícilmente hará caso de los consejos verbales. Para que la enseñanza sea efectiva, debemos estar dispuestos a abordar el tema, a prepararnos para poder hablar con conocimiento, pero sobre todo, e

Para quienes se dedican a la venta de drogas, los niños que pasan largos periodos de soledad, sin la supervisión de un adulto, se convierten en blancos fáciles ya que perciben su actitud introvertida o su rebeldía y se acercan a ellos para ofrecerles amistad, situación que aprovechan para inducirlos al consumo y después al tráfico de las mismas.s necesario que tengan la confianza para exponer sus dudas y que sepan que no serán reprendidos, incluso, si confiesan que en algún momento las han probado o se las han ofrecido.

En palabras del catedrático citado en líneas anteriores «Las conductas antisociales, los cambios físicos y la pérdida de interés en actividades que antes eran de su preferencia, pueden ser una advertencia sobre la presencia de una adicción, pero también, el momento ideal para manifestarle al chico todo el apoyo, solidaridad y cariño para superar el problema».

La comunicación entre padres e hijos y la enseñanza con el ejemplo de valores morales, representan el camino más seguro para evitar que los adolescentes se vean atrapados en las drogas. El contar con el amor y el respaldo de la familia es de vital importancia no sólo para que no caigan en este problema, sino para ayudarlos a salir de él a través de un proceso de rehabilitación.

COMPETENCIAS DEL MEDIADOR:

De las funciones y competencias a desempeñar por el mediador/a, recogemos las que consideramos más relevantes (A. Ezequiel):

- Dinamizar el cambio hacia la  resolución de problemas. Suscita, excita, incita, sensibiliza, motiva e interesa a las personas, alentando la participación activa de estas en programas o actividades proyectadas.

- Actuar de puente para la búsqueda de soluciones. El mediador/a vive y convive con los problemas de la población sobre la que pretende actuar, pero su función no es resolver por ellos los problemas sino junto  con ellos, analizarlos y buscar caminos alternativos para resolverlos.

- Asesoramiento y acompañamiento. Proporciona los elementos, conocimientos y asesoría técnica para que el «aprender haciendo» sea el método más efectivo para la consecución de los objetivos fijados.

- Actuar como promotor de estilos de vida saludables, alternativos al consumo de sustancias.

Discapacidad

La figura profesional del educador y de la educadora social es especialmente importante en el campo de las discapacidades. Este ámbito es uno de los contemplados en el Real Decreto 1420/1991 en el que se establece el título de Diplomado en Educación Social (BOE del 10 de octubre de 1991), aunque frecuentemente, en los centros en los que se atiende a personas con discapacidades, la intervención educativa se lleve a cabo por personas que no tienen esta titulación. Determinar las funciones a desempeñar por un profesional de la educación social en este campo es una tarea compleja,  debido, sobre todo, a la diversidad de concepciones de la discapacidad; a la diversidad de demandas y necesidades de las personas con discapacidad así como a la diversidad de entornos y modelos organizativos distintos.

El educador y la educadora social, ante la diversidad y complejidad del campo de las discapacidades

Incidir en el papel del educador y de la educadora en el campo de las discapacidades nos obliga a relacionar éste con el ámbito de la educación especializada, contemplado en la Diplomatura de Educación Social. En el ámbito de la educación especializada, el educador y la educadora social basan su acción en la relación educativa que se da en diversas situaciones de la vida diaria (ocio, trabajo, etc.), pudiendo trabajar en contextos como: el barrio, la familia, instituciones específicas, que corresponden básicamente a la administración de Justicia y a la de Servicios Sociales… Como profesional de la educación, su trabajo está centrado en sujetos que por factores sociales, se ven limitados en su desarrollo personal y presentan dificultades de adaptación con el entorno, requiriendo por ello un soporte para integrarse en la red social.

Estas dificultades pueden ser debidas a desamparo social, toxicomanías, dificultades del sujeto para funcionar de manera normalizada por discapacidad, conductas tipificadas… La acción educativa en este ámbito está centrada en sujetos de todas las edades. Mediante la atención directa, el educador y la educadora social ayudan al sujeto en la obtención de recursos sociales, culturales, etc., exigidos socialmente, que le faciliten su inserción activa en la sociedad dentro del marco de desarrollo comunitario. Comunitariamente, su acción se centra en la sensibilización, transformación y formación de la comunidad desde una óptica crítica.

Abordar la definición de las funciones del educador y de la educadora social en el ámbito de las discapacidades es una tarea compleja, debido, entre otros factores, a las siguientes situaciones:

  1. La diversidad de concepciones de la discapacidad (médica, social, etc.). Las concepciones que se tienen de la discapacidad condicionan la relación educativa que se establece con la propia persona con discapacidad, así como los objetivos y modelos organizativos de las diferentes intervenciones en este campo. En la actualidad nos encontramos con diversas concepciones: desde una más obsoleta (médica) centrada principalmente en la incapacidad de la persona, donde los “otros” deciden por la persona con discapacidad;  hasta un modelo más crítico (social), en el que se propugna que la discapacidad es una construcción social y que la inadaptación de la sociedad es la que impide que la persona con discapacidad pueda desarrollarse y adaptarse al mundo social. Desde esta perspectiva se defiende la participación de la persona con discapacidad en todos aquellos aspectos que le conciernen.
  2. La diversidad de demandas y necesidades de las personas con discapacidad debida a la variedad de tipologías de discapacidades (motrices, sensoriales –visuales, auditivas, multisensoriales-, psíquicas, orgánicas, psicótico-comportamentales…), que pueden darse de forma simultánea en algunos sujetos.
  3. La diversidad de entornos (centros, servicios, proyectos…) que se configuran para atender a personas con discapacidades: laborales (centro especial de trabajo, empleo con soporte, servicios de integración laboral…), centros de atención diurna (centro ocupacional, SOI, centro de día…), vivienda (residencias, hogares-residencia, pisos de vida independiente…), formación (formación ocupacional adaptada…), ocio y tiempo libre; familia, comunidad. En cada uno de estos entornos existen diferencias considerables en los aspectos organizativos, que condicionan el ejercicio de roles o funciones distintos por parte de sus profesionales. Estas diferencias se deben principalmente, a la prácticamente inexistente regulación legal de este tipo de servicios. Además, se deben considerar otros entornos, en los que en un principio las acciones no se dirigen a la población de personas con discapacidad, tanto en el ámbito de la educación especializada  (medio abierto; animación sociocultural, educación de adultos…), en el que el educador y la educadora social pueden desarrollar su trabajo con personas con discapacidades, o bien pueden trabajar con la población en general para la modificación de actitudes hacia la discapacidad.

A partir del análisis e interpretación de los textos legales y de diversas experiencias institucionales y de investigaciones revisadas, podemos realizar una aproximación a las funciones comunes que pueden realizar el educador y la educadora social en el ámbito de intervención con personas con discapacidades. Podemos desglosar estas funciones en tres niveles: funciones referidas a la intervención con el sujeto con discapacidad; funciones referidas al sujeto y al entorno; funciones referidas a la reflexión sobre la praxis educativa.

  1. Con el sujeto. Básicamente, la función del educador y de la educadora social estaría centrada en el acompañamiento a la persona con discapacidad en su proceso de socialización para facilitarle el acceso a la cultura y la inclusión en la sociedad. Se planteará la intervención con la participación del sujeto, teniendo en cuenta su identidad, sus necesidades y sus demandas, así como las características, necesidades y demandas del entorno en el que está inmerso el sujeto, y de las relaciones mutuas que se establecen entre ellos. La intervención educativa planteada a partir del análisis de individuo-entorno se canaliza a través del proyecto educativo individualizado. El educador y la educadora social deben intervenir junto con el sujeto en las diferentes fases de elaboración, aplicación y evaluación de estos programas (análisis de necesidades, formulación de objetivos y contenidos, selección de actividades, materiales y estrategias metodológicas, evaluación, etc.), trabajando en estrecha colaboración con otros profesionales del equipo interdisciplinar (pedagogos, psicólogos, trabajadores sociales…) y aportando la perspectiva educativa a este equipo.
  2. Con el entorno del sujeto. Es imprescindible el trabajo con el entorno, en el que aparece la relación con otras instituciones (escuela, mundo laboral, familiar, administración ) y con la comunidad. Junto a la atención directa, se configura la función de información/sensibilización/formación de las distintas instancias sociales para posibilitar la normalización e integración social de las personas con discapacidad. Un aspecto importante es la sensibilización y el acompañamiento a la familia de la persona con discapacidad para facilitar el proceso de socialización del sujeto así como para que acepte “independizarse”, en este proceso de socialización e inclusión. MiradaTambién es imprescindible el trabajo de sensibilización y formación con la empresa ordinaria para facilitar la incorporación de la persona con discapacidad al mundo laboral, bien mediante la formación en la misma empresa, como en el caso del empleo con apoyo, o bien con la formación fuera de la empresa. Resulta de gran importancia el trabajo con la comunidad, ya que si ésta no modifica las actitudes hacia la discapacidad y se adapta a las necesidades de toda la población, difícilmente la persona con discapacidad podrá llegar a una inclusión plena.
  3. Reflexión sobre la praxis educativa. Es importante que tanto por su quehacer individual como en equipo, Reflexiónel educador y la educadora social realicen un análisis/reflexión sobre su práctica profesional. Por ello nos parece importante la función investigadora del educador en este campo, mediante la investigación-acción. El análisis de su saber pero, sobre todo, de su saber ser y de su saber hacer, puede ser enriquecedor del crecimiento personal y profesional.

Animación sociocultural


La animación sociocultural es un concepto difícil de definir y delimitar porque son muchas las definiciones que de este término se han ido elaborando a tenor de distintas interpretaciones y valoraciones en ciertos contextos.

También en lo que respecta a la animación cultural, uno de los ámbitos o modalidades de la animación sociocultural, la confusión de significados e implicaciones es enorme.

Definiciones de animación sociocultural

Es necesario hacer un re­corrido por las definiciones que se han elaborado desde dis­tintas perspectivas de aproximación y trabajo; entre otras, destacamos:

  • Proceso dirigido a la organización de las personas para llevar a cabo proyectos e iniciativas desde la cultura y para el desarrollo social. Los cuatro ejes que la compo­nen son: la cultura, la organización de las personas, los proyectos e iniciativas y el desarrollo social.
  • Conjunto de acciones que tienden a ofrecer al individuo la posibilidad de convertirse en agente de su propio de­sarrollo y del de su comunidad, que generan procesos de participación, responden a necesidades reales teniendo en cuenta los centros de interés de las personas y se apo­yan en una pedagogía activa y dinamizadora.
  • Instrumento privilegiado para hacer posible y potenciar una situación de democracia cultural.
  • Tecnología social que, basada en una pedagogía participativa, tiene por finalidad actuar en ámbitos diferentes de la calidad de vida, mediante la participación de la gente en su propio desarrollo sociocultural.
  • Es animar, dar sentido, mover, motivar, dinamizar, acompañar, comunicar, ayudar a crecer.
  • Conjunto de prácticas sociales que, basadas en una pe­dagogía participativa, tienen por finalidad actuar en di­ferentes ámbitos de desarrollo de la calidad de vida, con el fin de promover la participación de la gente en su pro­pio desarrollo cultural, creando espacios para la comu­nicación interpersonal.

En lo que sí coinciden todas las definiciones es en el impulso social y cultural de la práctica de la animación y la fina­lidad de promover el desarrollo y el cambio desde la participación activa de los propios beneficiarios.

Por ello, una definición que puede servir como base desde la que entender la animación y los fines que se plantea es la expuesta por Trilla que la entiende como:

“El conjunto de acciones realizadas por individuos, grupos o instituciones sobre una comunidad (o sector de la misma) y en el marco de un territorio concreto, con el propósito prin­cipal de promover en sus miembros una actitud de partici­pación activa en el proceso de su propio desarrollo tanto so­cial como cultural”.

Funciones de la animación

La animación sociocultural está orientada al cumplimiento de las siguientes funciones:

  • Función de socialización, como instrumento de la inte­gración de la persona y de los grupos sociales en la reali­dad compleja y cambiante en que se en­cuentran.
  • Función lúdica y recreativa, como estrategia de desarro­llo y experimentación del tiempo libre como tiempo de disfrute enriquecedor y de autorrealización.
  • Función educativa y cultural, en su faceta de educación no formal, posibilitando el aprendizaje para el autodesarrollo, y en que la vivencia participativa de la cultura sea un medio más para el crecimiento vital.
  • Función de regulación social, como práctica de los valo­res democráticos de igualdad social, y desarrollando una acción en cierta medida compensatoria respecto a las desigualdades socioculturales.
  • Función innovadora y crítica, desde la reflexión y el cuestionamiento de la realidad y la motivación para la activi­dad crítica y creativa de la misma sociedad contra situaciones de conformismo, pasividad y estancamiento comunitario, evitando caer en cualquier tipo de manipulación y sim­plificación normalizante respecto al statu quo social.

Partiremos de los tres ámbitos de intervención de la animación sociocultural:

  • El ámbito de la educación en el tiempo libre que ha sido uno de los campos de actuación históricamente privilegiados de los animadores; es donde encontramos un abanico más amplio de empleos:
    • Organización y gestión de casas de colonias, campamentos, campos de trabajo…
    • Programación y realización de talleres en espacios lúdicos.
    • Organización y gestión de ludotecas, clubes, centros recreativos…
    • Organización de actividades paradeportivas: rutas, excursiones, juegos deportivos…
    • Organización de fiestas y acontecimientos de carácter educativo.
    • Organización y gestión de actividades extraescolares en los mismos centros educativos u otros equipamientos.
    • Tareas de informador juvenil y/o técnico de juventud en los Puntos de Información Juvenil o en otros recursos y servicios específicos dirigidos a la juventud.
    • Dinamización y animación infantil, juvenil y familiar en centros de vacaciones, cámpings, albergues…
    • Dinamización de actividades en casas de naturaleza y/o proyectos de educación medioambiental.
    • Animación del ocio para mayores en residencias, centros de ocio, clubes, viajes, centros termales…
  • La animación cultural es un ámbito de intervención que puede ser liderado por los técnicos en animación sociocultural. Esta hegemonía se debe a la carencia de una formación específica para la animación y gestión cultural, si exceptuamos alguna oferta de máster o postgrado. Consecuentemente los profesionales del sector proceden de formaciones muy diversas y heterogéneas y es el animador con una formación inicial “ad hoc” el profesional que se puede insertar de forma más ventajosa en el sector. Las acciones que se llevan a cabo en este ámbito ponen énfasis en las actividades culturales que permitirán la participación de la población en el desarrollo de la propia cultura, la identidad cultural, el desarrollo de la creatividad y la participación cultural y artística. Las funciones más destacadas son:
    • Gestión y dinamización de equipamientos socioculturales tales como casas de cultura, clubes, ateneos…
    • Gestión y dinamización de equipamientos culturales: teatros, espacios de ensayo, salas de exposiciones..
    • Soporte a la producción técnica de fiestas, espectáculos, recitales, procesiones, desfiles, fiestas populares, fiestas mayores y eventos culturales.
    • Programación y dinamización de actividades en equipamientos culturales: museos, ecomuseos, bibliotecas, yacimientos arqueológicos, archivos, centros de interpretación…
    • Dinamización de la cultura popular
    • Intervención en proyectos de desarrollo cultural.
  • En cuanto al ámbito social, se trata de aquellos procesos de Animación Sociocultural que se centran en el trabajo comunitario y en el desarrollo de la comunidad. La intervención en este ámbito promociona la movilización ciudadana a partir del fomento de grupos, asociaciones y equipamientos orientados a la participación social y al empoderamiento de la comunidad y sus miembros. Dentro de este ámbito podemos distinguir dos vertientes, la de desarrollo comunitario y la socioeducativa y asistencial.

a) El desarrollo comunitario fomentará la participación ciudadana, el asociacionismo, el desarrollo local, en definitiva, la mejora de las relaciones humanas dentro de la comunidad. Se traduce fundamentalmente en:

    • Dinamización y gestión de centros cívicos u otros equipamientos de barrio similares.
    • Programar intervenciones a partir de la participación ciudadana.
    • Dinamización y asesoramiento del tercer sector y promoción del asociacionismo.
    • Gestión y dinamización en entidades y organizaciones del tercer sector.
    • Dinamización, implantación y seguimiento de programas en proyectos y planes comunitarios, de barrio, interadministrativos, etc.

b) La vertiente socioeducativa y asistencial, que se ocupará de la inserción e integración de grupos e individuos con actuaciones de tipo compensatorio o de carácter paliativo y de la animación de colectivos con cierta problemática social y necesidades especiales:

    • Dinamización y trabajo con colectivos específicos: personas discapacitadas, inmigrantes, mujeres con ciertas problemáticas, niños y jóvenes en riesgo social…
    • Programación y dinamización de talleres y actividades en residencias asistidas y centros de día.
    • Programación y dinamización de talleres y actividades en instituciones penitenciarias, centros de reinserción social, centros especializados en tratamiento de drogodependencias.
    • Planificación de actividades en centros de acogida, en pisos tutelados, en talleres y centros ocupacionales, en hospitales…

Infancia

Para acercarnos al mundo de la infancia, especialmente en situaciones de riesgo social, desde ámbitos de la educación no formal. Es el sector de población y campo de acción donde los educadores sociales tradicionalmente han estado muy vinculados.

LA INTERVENCIÓN SOCIOEDUCATIVA EN LA INFANCIA
La infancia se caracteriza por dos rasgos: la maduración biológica y psicológica del sujeto y su preparación-maduración para la vida humana y social. En los años preescolares (2-4 años), el niño desarrolla la convicción de que todo cuanto le rodea es para él. Es lo que algunos autores llaman egocentrismo. Éste se manifiesta en múltiples actitudes: apoderarse de juguetes de otro, pretender ser el primero de la fila, escoger el programa de televisión, etc. ¿Cuál es la intervención educativa que requiere esta edad? En este sentido, se proponen tres teorías distintas:

  • Una primera, que puede encontrar sus raíces en el “naturalismo” de Rousseau, parte de una concepción optimista de la naturaleza humana, manteniendo que el egocentrismo llegará a desaparecer él solo, cuando el suficiente desarrollo cognitivo del niño le haga comprender lo inadecuado de su actitud.
  • En el otro extremo está la concepción pesimista de la naturaleza humana: el hombre es un ser negativo, con malas tendencias que hay que combatir con energía por medio de una rigurosa educación moral (Kant, humanismo occidental, etc.).
  • En una posición intermedia (Pestalozzi) tenemos un punto de vista, quizás más realista, que entiende que la persona cuenta con unas tendencias negativas y otras positivas; así pues, según convenga en cada caso, se debe someter alternativamente a la persona a unas acciones estimulativas y a otras represivas.

Como la realidad diaria va a proponer al educador distintos casos que obligarán al educador a realizar unas u otras intervenciones.
Al pasar a los años escolares (6-12 años), el niño comienza una etapa eminentemente social, en la que inicia un complicado sistema de interacción que se establece entre los miembros de un grupo. En este grupo los niños aprenden a colaborar con los demás para una empresa común. Entre los 10 y los 12 años los grupos de niños tienen una vida muy rica e intensa. Se fraguan verdaderas amistades que pueden durar toda la vida.
¿Cuáles son las funciones pedagógicas que ofrece el grupo infantil? La ocasión de desempeñar nuevos papeles sociales (independencia de los adultos, modelos de comportamiento positivos, medio para encontrar seguridad), la posibilidad de sentirse totalmente aceptado (cultivo de cualidades como lealtad, paciencia, tolerancia y superación del egocentrismo), insertándose en el grupo, da al sujeto un nuevo y definitivo paso hacia la vida social.

¿Qué puede/debe ofrecer el educador social a la infancia de hoy? Características del trabajo socioeducativo y perfil del educador

Una vez puestas las bases de quién es el educador social y cuáles son sus ámbitos, vamos a acercarnos ahora a cuáles son las características del trabajo que desempeña el educador y qué perfil debemos esperar para poder realizar un trabajo de garantía y calidad.

¿Cómo es el trabajo de los educadores sociales? Características del trabajo socioeducativo

Cualquier profesión, y en especial la de aquellos que trabajan con personas, no se constituye mediante una única característica.
Se ha hablado mucho acerca de las características del trabajo socioeducativo y no siempre desde una perspectiva realista. Múgica nos habla de los rasgos que caracterizan el perfil profesional del educador:

a) Realiza intervenciones socioeducativas de promoción, preventivas y rehabilitadoras que consisten en conocer y actuar sobre el cúmulo de circunstancias personales y sociales que inciden en el desarrollo de los procesos de marginación y exclusión social.

b) Debe estar integrado en un equipo de profesionales que orienten su acción en la misma dirección.

c) Debe articular la relación teoría – práctica adecuadamente.

d) Debe poseer conocimiento y dominio básico de estrategias y técnicas de intervención educativa.

e) Debe poseer un estatus socioeconómico que garantice su calidad de vida.

f) Debe poseer un reconocimiento social que garantice la efectividad de sus intervenciones socioeducativas (1991, 68).

Siguiendo esta línea humanista, Guerao de Arellano hace una propuesta para concretar lo que es común y esencial en la profesión de educador social:

a) El recurso fundamental que utiliza el educador es la relación cualificada que convierte el “vivir con”, el “relacionarse con” en categoría profesional.

b) La relación o la convivencia cualificada toma la forma de cuidado pedagógico para potenciar las funciones del yo: función cognoscitiva (contacto con la realidad), función de poder (maniobrar respecto a la realidad), función de síntesis (integración de la realidad).

c) Una metodología común basada en: manejo práctico de referencias, conceptos y operaciones conjuntadas, observación situacional del niño, joven y educador; plasmación y contrastación de las observaciones; descubrimiento de constantes en las observaciones; interpretación; intervenciones conexionadas y evaluación del proceso (1987, 87).



EDUCACIÓN SOCIAL

La Educación Social es un derecho de la ciudadanía que se concreta en el reconocimiento de una profesión de carácter pedagógico, generadora de contextos educativos y acciones mediadoras y formativas, que son ámbito de competencia profesional del educador social, posibilitando:

  • La incorporación del sujeto de la educación a la diversidad de las redes sociales, entendidas como el desarrollo, la sociabilidad y la circulación social.
  • La promoción cultural y social entendida como apertura a nuevas posibilidades de la adquisición de bienes culturales, que amplíen las perspectivas educativas, laborales, de ocio y participación social.

El educador social desarrolla su labor profesional en contextos muy diversos  dando respuesta a las demandas de acceso a la cultura, al bienestar y de  participación en la vida social de amplios colectivos de población.Antes  de que se crease una titulación específica de educación social, a los  profesionales que realizaban este trabajo se les conocía como educadores especializados, animadores socioculturales, educacdores de calle o educadores en el tiempo libre. Su  trabajo tiene dos vertientes muy marcadas: la formativa y la asistencial  y de atención a las personas.Los educadores sociales se  ocupan de aquellos campos de la educación que no tienen una regulación  concreta, en ámbitos de intervención educativa con personas marginadas,  con problemas sociales o de adaptación a su entorno.Esta labor  socioeducativa se aplica a grupos de edad diferentes (infancia, juventud,  tercera edad…) y a sectores y problemáticas donde interviene la educación
social (salud, justicia, servicios sociales, ocio).

ÁMBITOS DEL EDUCADOR SOCIAL

Los  ámbitos en que se desarrolla la Educación Social se articulan a partir de las  Directrices generales propias de los planes de estudios conducentes a la  obtención del título de Diplomado en  Educación Social, fijado en el R.D.  1420/1991 de 30 de agosto (B.O.E. 10/10/1991).

Los  educadores sociales se coordinan con otros profesionales para la atención de necesidades de diferentes colectivos y  ejercen su profesión en una multiplicidad de ámbitos. Algunos de ellos son:

  • Entornos socio-sanitarios como residencias para mayores  y centros de día, drogodependencias o salud mental.
  • Servicios especializados en el campo de la justicia,  centros penitenciarios o medidas alternativas, protección y tutela.
  • Atención, protección y promoción de la familia, la  infancia y la adolescencia.
  • Medio abierto (educación de calle, educación popular,  asociacionismo y participación ciudadana, etc.).
  • Promoción de colectivos en riesgo de exclusión social o  vulnerabilidad social.
  • Formación de personas adultas e inserción o  incorporación laboral. Desarrollo sociolaboral. Formación ocupacional.
  • Formación de personas con disminuciones.
  • Animación sociocultural y ocio en general.
  • Áreas de bienestar o educación en concejos o  mancomunidades.
  • Intervención socioeducativa para la incorporación  social en colectivos con necesidades específicas (minorías étnicas, mujeres  maltratadas, mujeres que trabajan en entornos de prostitución, personas con  disminuciones, sin hogar, personas con problemas de salud mental,  drogodependencias, etc.).
  • Gestión de equipamientos sociales y culturales.
  • Programas de mediación y resolución de conflictos.
  • Atención domiciliaria y problemas socio-familiares
Partiendo de un acercamiento conceptual al educador social se presentan el agrupamiento de estos profesionales en ámbitos profesionales. Esta clasificación en ámbitos profesionales parte, por un lado, del análisis de la definición incluida en el Real decreto 1420/1991 (centrada en las características de los destinatarios: edades y necesidades o dificultades sobre las que se actúa) y, por otro lado, de las aportaciones realizadas por diferentes autores desde perspectivas teórico-conceptuales. De esta manera, los ámbitos profesionales del educador social más destacados son:
Servicios sociales de base o atención primaria. Este ámbito abarcaría las actuaciones centradas en las problemáticas que presentan los destinatarios relativas a situaciones de necesidad más o menos inmediata. Está formado por los servicios que conforman el punto de acceso inmediato al sistema de servicios sociales, considerado el primer nivel y el más cercano a los ciudadanos.
Infancia y adolescencia. Incluiría las actuaciones que tienen como destinatarios niños y adolescentes que presentan problemáticas de integración y circulación social normalizada y que se hallan en situación de riesgo social.
Educación y formación de adultos. Con relación a personas adultas que necesitan nuevos aprendizajes, ya sea por motivos laborales, de obtención de titulaciones o de desarrollo cultural, social, personal…
Tercera edad. Todo y poderse considerar incluidos en el ámbito anterior, se centraría exclusivamente en este grupo edad, dado que presentan necesidades y problemáticas diferenciadas.
 Justicia. Actuaciones dirigidas a jóvenes y adultos que han delinquido y deben cumplir las penas que se les han impuesto.
 Disminuidos físicos, psíquicos y/o sensoriales y salud mental. Actuación con personas que presentan alguna disminución, dificultad psicológico o enfermedades mentales que les dificulta su integración social.
Animación sociocultural y tiempo libre. los destinatarios de este ámbito pueden tener cualquier edad y no tienen por que presentar, necesariamente, problemáticas concretas. Así, en este ámbito se puede intervenir también con personas que no presentan problemáticas de adaptación social ni tienen necesidades básicas; se podría hablar del trabajo del educador social en el terreno de la libertad.
Drogodependencias. Trabajo socioeducativo con personas que tienen problemáticas relacionadas con sustancias adictivas.

 QUÉ PERSPECTIVAS LABORALES TIENE:

La labor del educador social se puede llevar a cabo en ámbitos y contextos diferentes, como se ha especificado anteriormente,  por lo que el trabajo que realiza el educador puede variar mucho según el puesto que ocupa.

Algunos de los ámbitos de trabajo del educador social son la atención a la infancia y adolescencia en situación de riesgo social, la educación en centros de justicia para menores o prisiones, la elaboración de programas de educación en el ocio o de animación sociocultural, la formación y la inserción laboral de personas adultas o la animación y dinamización de residencias y equipamientos para personas de la tercera edad.

También pueden responsabilizarse de la gestión de equipamientos sociales y culturales o de la planificación de programas de intervención socioeducativa para la inserción de colectivos con necesidades específicas (mujeres, inmigrantes, personas con disminución, drogadictos, minorías étnicas…).

Las salidas profesionales del educador social se encuentran tanto en el sector público como privado y también en el denominado “sector social”, es decir, asociaciones y entidades sin ánimo de lucro. Es habitual, también, que los educadores sociales trabajen de forma autónoma o a través de cooperativas de trabajadores.

Esta profesión, por su relación directa con la realidad social, exige un alto grado de dinamismo y capacidad de adaptación a los cambios ya que los ámbitos de trabajo evolucionan de acuerdo con las necesidades y las demandas sociales emergentes. En este sentido, el aumento de la esperanza de vida hace que se precisen más educadores especializados en personas mayores.